Reykholar Islandia península en fiordos oeste

Reykholar Islandia

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Reykholar Islandia es un artículo de Jordi Pujolà, escritor español en Islandia. Con el soporte de Icelandic Mountain Guides. Mira estas excursiones por Islandia y Groenlandia y obtén 15% descuentos en este blog.

Fotografías de Guðný Hilmarsdóttir

Esta es la quinta escala de mi viaje por los agrestes fiordos del oeste en Islandia. Recomiendo empezar el trayecto desde el día uno. Puedes pulsar aquí.

Reykholar Islandia península imprescindible y agreste

Reykholar Islandia mapa fiordos del oeste

Visita a Reykhólar

Ayuda para buscar alojamiento en Islandia (pulsa)

Nuestro último alojamiento, el hotel Bjarkalundur, se encuentra en la parte más meridional de los fiordos del oeste, entre Kollafjörður y Gilsfjörður. Todavía faltaba un poco para cenar, así que fuimos a visitar la pequeña península de Reykhólar.

La belleza majestuosa de los fiordos del oeste

Ruta para dar la vuelta a Islandia en coche (pulsa)

La carretera es sinuosa y alcanza gran altitud. Detuvimos el coche y disfrutamos de las vistas. El fiordo semeja un río, pero el agua procede del mar; invadió la costa en la era del deshielo, cuando los glaciares se desprendieron de las colinas como cuchillos. Por eso son tan profundos y las montañas están tan cerca de las riberas. Los vikingos se adentraban por el fiordo navegando.

Las Sagas Vikingas (pulsa)

El agua estaba rizada y aparecían borreguillos a un lado y a otro que se esfumaban con la corriente. El sol reverberaba sobre sus escamas. El cielo azul y las nubes de algodón parecían un decorado. De nuestra ribera, un camino de tierra conducía a una granja de tejado rojo. ¿Cómo es la vida aquí durante el invierno, cuando todo está nevado?, ¿cómo son sus moradores? Di un chasquido con la lengua y observé los pájaros planeando. Este es su reino y supongo que les daba lo mismo que hubiesen dos adultos y dos niños al lado de un jeep. Ellos no entienden de coches, de ciudades o de fábricas. En los fiordos de Islandia, la naturaleza (pulsa) todavía es virgen. «Somos libres» dije. Los niños y mi esposa asintieron. Nadie quiso romper el silencio.

Reykholar Islandia vista del fiordo y las montanas al fondo

Reykholar Islandia descenso al fiordo

Reykholar Islandia, el pueblo de los niños

Lago Azul Islandia

Retomamos la carretera y nos dirigimos al pueblo, que únicamente tiene 120 habitantes y queda guarecido por las montañas, unas murallas marrones e inexpugnables. Las casas se agrupan en semicírculo como en una urbanización. Cada pocos metros, podían leerse carteles que rezaban: «Niños. Reduzca la velocidad», «Conduzca con cuidado», «en este pueblo está prohibido correr», etc. En las señales también había dibujos infantiles. Lo recorrimos despacio. Fue una sensación extraña. No caminaba nadie por la calle, pero era evidente que había gente en sus acogedores hogares. Me imaginé a las familias sentadas a la mesa y casi podía oler el cordero rustido. Los jardines estaban bien recortados y había columpios y colchonetas para los niños. Islandia es el país de los niños, disfrutan de una libertad inaudita en los tiempos que vivimos. Por todas partes hay niños de cabellera rubia corriendo y saltando.

Reykholar Islandia pueblo típico con iglesia

Reykholar Islandia península en los fiordos del Oeste

Ovejas pastando en los islotes

Comida Islandia

En cinco minutos recorrimos todas las calles. Pasamos frente al hotel, que estaba cerrado, la gasolinera, la iglesia tocada con su capuchón y el camposanto, la piscina… y llegamos al pequeño puerto en el que se divisa la fábrica de pescado que emplea a la mayoría de sus habitantes. Lo más curioso es que las ovejas se las ingenian para saltar a los islotes que proliferan en esta zona. No se veía ningún humano; estábamos rodeados de pájaros, peces y ovejas.

Reykholar Islandia archipiélago y ovejas

Reykholar Islandia ovejas pastorando en los islotes

Vadalfjall la montaña de basalto

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Cenamos en el hotel y nos decantamos por unas pizzas finas y crujientes. También me sirvieron una jarra de cerveza islandesa que maridaba a la perfección. Junto al comedor, hay unos sofás y muebles antiguos esparcidos por una sala grande. También los típicos cuadros de paisajes lánguidos. Algunos huéspedes, la mayoría locales, veían la televisión.

Reykholar Islandia península en fiordos oeste

Reykholar Islandia subiendo la montaña Vadalfjoll

Acabamos alrededor de las ocho de la tarde. Miré por la ventana: se veía la montaña, el mar y la carretera perdiéndose en el horizonte. Todavía no había oscurecido. Era agosto y nos encontrábamos muy al norte. Siempre que veía un mapa, me regocijaba señalando la zona remota en la que nos hallábamos; me hacía sentir un aventurero. Condujimos por la montaña Vadalfjall hasta que el camino dejó de ser transitable con nuestro coche. Continuamos a pie y escalamos la cima de inferior cota.

Alquilar coche Islandia

Reykholar Islandia subiendo Vadalfjoll en los fiordos del oeste

Reykholar Islandia paseo por las montanas de basalto

La roca es de basalto (el basalto procede de los volcanes y cubre el 70 % de la Tierra, también se encuentra en el fondo del mar), la vegetación se limita a unos líquenes verdes y amarillos y florecillas árticas. Las vistas son sobrecogedoras. Nos pusimos a gritar de forma espontánea. El eco rebotó en las montañas y después se deslizó hacia el mar. Mi hijo quería subir al otro pico (a 500 metros de altitud), pero la noche caía por momentos y la niebla se espesaba. Allí no hay luces. Teníamos que salir porque el camino no está señalizado ni hay casas a los lados ni nada. Esto es Islandia.

Favoritos Islandia

Reykholar Islandia vegetacion de la península de los fiordos del oeste

Reykholar Islandia flora ártica en los fiordos

Reykholar Islandia, un pequeño susto

Mi esposa y yo nos miramos y pensamos lo mismo. Cogimos  a los niños de la mano y apresuramos el paso. Al llegar al coche, un nubarrón se instaló sobre los dos picos. Mi mujer se aferró al volante, podía ver sus nudillos blancos. Conectó las luces de cruce; la visibilidad había menguado notablemente. El descenso se hizo interminable. Si nos quedábamos atrapados en alguna zanja, ¿tendríamos que pasar la noche allí? No llevábamos linternas y los teléfonos no tenían cobertura. Para colmo, la niebla empañó los cristales y creó unas siluetas fantasmagóricas a los lados. Al alcanzar la carretera, miré la montaña atrás y vi que la noche caía completamente. Sentí un escalofrío

Lago icebergs Islandia

Reykholar Islandia camino montana Valdalfjall

Reykholar Islandia trekking de Valdalfjall

Focas en la península de Fellströnd

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Al día siguiente, tras el desayuno, dejamos el hotel de verano más antiguo de Islandia y emprendimos el camino hacia la casa del vikingo Erik rojo Islandia. Abandonamos definitivamente los fiordos y nos adentramos en la isla. Pasamos por la península de Fellströnd, pero esta vez no la rodeamos. También es una ruta maravillosa. En el extremo se ve un archipiélago que se extiende hasta la península de Snæfellsnes (leer post). También es una zona donde las focas, curiosas por naturaleza, proliferan.

Cyclothon Islandia 2016Reykholar Vadalfjall Islandia es un artículo de Jordi Pujolà, escritor español en Islandia. Con el soporte de Icelandic Mountain Guides (pulsa).

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